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ARPANET y el paquete

A las 22:30 del 29 de octubre de 1969, Charley Kline, un estudiante programador del laboratorio de Leonard Kleinrock en UCLA, empezó a escribir LOGIN en un terminal conectado a un ordenador del Stanford Research Institute. Al otro lado, el programador Bill Duvall esperaba ver llegar los caracteres.

Llegó la L. Llegó la O. Y el sistema se colgó. El primer mensaje que transportó la red que acabaría siendo Internet fue «lo». Una hora después, más o menos, el inicio de sesión completo funcionó.

Las dos letras importaban menos que la forma en que viajaron. No fueron por una línea reservada, como una llamada de teléfono. Cruzaron una red que troceaba los datos en bloques pequeños y reenviaba cada uno por su cuenta.

El problema de la línea telefónica

La red telefónica de los años sesenta usaba conmutación de circuitos: antes de hablar, las centrales reservaban un camino exclusivo de extremo a extremo, y era tuyo hasta que colgabas. Para una llamada de voz, perfecto. Para ordenadores, fatal. Su tráfico es a ráfagas: un golpe de datos y después silencio. Un circuito reservado pasa casi todo el tiempo ocioso, y si falla una central del camino, se cae la conexión entera.

Dos personas, una idea

En la RAND Corporation, Paul Baran publicó en 1964 On Distributed Communications, una serie de memorandos que describían una red de muchos nodos interconectados en la que los bloques de mensaje podían tomar cualquier ruta disponible, de modo que el sistema siguiera funcionando aunque sufriera daños graves. En el Reino Unido, Donald Davies, del National Physical Laboratory, llegó por su cuenta a un diseño parecido a mediados de los sesenta y bautizó los trozos con el nombre que se quedó: paquetes.

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Recibido: —

Un mensaje se divide en paquetes. Cada uno busca su camino por la malla y el receptor los vuelve a ordenar.

La conmutación de paquetes funciona en cuatro pasos. El emisor divide el mensaje en paquetes. Cada paquete lleva una cabecera con su origen, su destino y lo necesario para recolocarlo en orden. Cada nodo del camino almacena y reenvía: recibe el paquete, decide adónde mandarlo y lo pasa. Paquetes del mismo mensaje pueden ir por caminos distintos y llegar desordenados; el receptor los recompone. Como nadie es dueño de una línea, miles de conversaciones comparten los mismos enlaces y cada una solo ocupa capacidad cuando tiene algo que enviar. Los ingenieros lo llaman multiplexación estadística, y es la razón de que Internet sea lo bastante barata como para existir. También significa que ningún fallo aislado lo tumba todo: si se rompe un enlace, los paquetes lo rodean.

Términos clave

Conmutación de circuitos
Se reserva un camino exclusivo de extremo a extremo durante toda la conversación, se use o no.
Conmutación de paquetes
Los datos se trocean en paquetes que se reenvían de forma independiente por enlaces compartidos.
Cabecera
La información de control al principio del paquete: origen, destino, secuencia y más.
Almacenar y reenviar
Cada nodo recibe el paquete entero y después decide adónde enviarlo.
Multiplexación estadística
Muchos flujos comparten un enlace y cada uno ocupa capacidad solo cuando tiene datos.

Comprueba lo que has aprendido

  1. 1.¿Por qué la conmutación de paquetes encajaba mejor con el tráfico de ordenadores que la de circuitos?

  2. 2.¿Cuál fue el primer mensaje entre UCLA y el SRI el 29 de octubre de 1969?

  3. 3.¿Quién llamó «paquetes» a los pequeños bloques de datos?

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Fuentes